A prueba: Ford Mustang Bullitt, un paso atrás de un Shelby, y 100 por delante de un GT. Estevan Vázquez Borchowsky

A prueba: Ford Mustang Bullitt, un paso atrás de un Shelby, y 100 por delante de un GT.

Hablar del Mustang como una leyenda ya es demasiado común. Todavía es posible reseñar al Bullitt sin el apego a Steve McQueen, o a la película de 1969, la persecución en San Francisco, el Bullitt GT390 encontrado en Mexicali, o los 50 años que tardó el renacimiento de este icono. No, probar un Mustang significa estar al volante del auto deportivo más vendido del mundo, del que se vendieron cientos de miles de unidades el primer día que estuvo disponible, y hay que averiguar qué es lo que lo hace tan memorable y deseado.

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A un escalón de Shelby...

Bullitt puede ser de cualquier color, mientras sea verde ;)

Que levante la mano quien ha manejado un Mustang de reciente generación. La constante mejora desde su reaparición en 2005 es para destacar. Personalmente he probado al menos una versión de cada face-lift y cambio generacional desde entonces, y vaya que año con año me dan más ganas de tener a mi disposición el pony-car por excelencia, al menos por una semana. En los últimos tres años manejé el Shelby GT350, GT coupé y convertible, con caja automática y manual, EcoBoost y el protagonista de esta prueba: Bullitt. No lo menciono por presumir, es para tener un punto de comparación de la progresión de este vehículo.

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...pero muy por delante de un GT

Por un momento olvidé que conozco las especificaciones de este auto desde antes de que fuera una realidad, y creí ser el comandante de un V8 5.2 de cabezas planas igual al del GT350 —culpo al sonido del escape por causar este lapsus mental—, pero fue hasta que tuve la oportunidad de pisar el acelerador a fondo cuando noté que la la entrega de la potencia correspondía al V8 Coyote, y no es queja, sólo que mi mente me traicionó e imaginó el Mustang perfecto.

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También hay lujo y conectividad

Habiendo superado el trauma, noté que ni la suspensión, ni el pedal de clutch acabarían con mis vértebras o mi rodilla, respectivamente. A bordo se encuentran los mismos elementos de equipamiento que el de un Mustang GT, sumando el tablero digital de 12 pulgadas, la palanca con pomo blanco brillante y la placa que nos recuerda que Bullitt proviene de la década donde la patilla era más imponente que la barba. Si hay un equipo de sonido que pudiera opacar al rugido del escape, sería el Shaker de nueve bocinas con subwoofer que equipa Bullitt, que reproduce música de diversas fuentes, incluyendo Android Auto y CarPlay, todo controlable desde la pantalla central por medio del sistema SYNC de tercera generación, el más fácil de usar hasta el momento.

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Se extraña el botón para abrir el escape. Habiendo dicho esto, se puede configurar el modo de escape inmediato así como programar para el encendido, les recomiendo el modo silencioso, sobre todo si su cochera es subterránea y suelen madrugar. Hay dos interruptores más a un lado del botón de encendido para elegir el modo de manejo y la sensación de la dirección. La suspensión es MagneRide adaptativa de serie, y la transmisión —se escucha un canto angelical— manual con Rev Matching facilita los cambios descendentes al mismo tiempo que explota el potencial auditivo del conjunto motor/escape. ¿Ya les dije que el sonido es una sinfonía de viento que ni la Orquesta Sinfónica de Viena puede igualar?

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Fiel a su legado

No hay un sólo emblema por dentro o por fuera que diga Mustang.

Un motor potente al frente, una transmisión manual en el centro, y tracción trasera, la fórmula clásica de un deportivo. Y así de sencillo como se escribe, Bullitt le saca provecho a esta configuración de tren motor. Un V8 de 480 hp (que se puede llevar hasta las 7,400 rpm), seis cambios a elegir, tracción trasera con diferencial de deslizamiento limitado y modo Sport del control de estabilidad, frenos Brembo de alto desempeño, y llantas más anchas al eje trasero. ¿Quién pone en duda estos atributos? Se puede usar gasolina Magna, el consumo es soprendentemente moderado —cuando se le pone atención—, y el manejo es sumamente entretenido a cualquier velocidad, una vez más, gracias al soundtrack de poder que nos acompaña de 1 a 262 km/h.

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Pesa mucho y se nota, a la hora de estacionarse hay que estar muy pendiente de la anchura de las caderas como de vedette latina, y los asientos traseros no sirven más que para la cuota del seguro. Es sensible a la transferencia de pesos sobre cualquier superficie y el eje trasero se insinúa si cambiamos de dirección a alta velocidad. Me quedé con las ganas de probar el bloqueo del eje delantero para hacer un burnout (debo regresar las llantas en el mismo estado que las recibí), así como el launch control para realizar un arrancón. Son críticas, sí, y no. Así espero que se comporte un Mustang, que su docilidad y versatilidad sean superadas por la brutalidad y la adrenalina.

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Gracias, Hollywood

Si no fuera por la nostalgia del pasado, y la permanente admiración mundial por el Mustang, no podríamos disfrutar de esta versión de colección del Mustang. Sí es un coche que se puede utilizar todos los días, sí es cómodo para viajar, sí es apto para participar en un track-day, y salvo su mejor opinión, no hay versión del Chevrolet Camaro que se le compare al Bullitt hoy día. Todavía hay unidades disponibles de las 150 que llegaron a México, y si eres fan del Mustang, Bullitt cautivará tus deseos más puristas, así como de deportividad exclusiva.

8.1

Desempeño8
Seguridad8
Equipamiento9
Infoentretenimiento10
Comportamiento8
Motor8.5
Transmisión10
Consumo6.5
Espacio interior6
Precio7

A favor

  • Los niveles ajustables de sonido del escape y el ruido resultante son maravillosos.
  • Es la mejor entrega de un Mustang GT Premium, Ford debería considerar aplicar estas mejoras para los V8.
  • La transmisión con Rev-Matching y pasos cortos es una delicia.

En contra

  • Que no se haya elegido el motor 5.2 l del Shelby GT-350 con el setting del Bullit.
  • Es un coupé 2+2 demasiado grande, 15% menos de dimensiones (y peso) y adiós deportivos europeos.
  • A la altitud de la CDMX se percibe la merma de potencia del V8 aspirado, se compensa con el bestial rugido a toda velocidad.

Ford Mustang

Ford Mustang Bullit 2019

$949,000

  • Motor: V8, 5.0 litros
  • Potencia máxima: 480 hp @ 7,000 rpm
  • Par máximo: 420 lb-pie @ 4,600 rpm
  • Transmisión: Manual de 6 velocidades con Rev-Matching
  • Tracción: Trasera
  • Frenos: Brembo de disco ventilado adelante y atrás
  • Peso: 1,746 kg
  • Velocidad máxima: 262 km/h
  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 4.2 segundos
  • Suspensión delantera: Tipo McPherson independiente
  • Suspensión trasera: Independiente
  • Longitud: 4,788 mm
  • Cajuela: 396 litros
  • Consumo urbano: 6.4 km/l
  • Consumo en carretera: 10.2 km/l
  • Consumo mixto: 7.6 km/l
  • Emisiones de CO2: N.D.
  • Tanque de gasolina: N.D.
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